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Jean-Marie Le Ray, un traductor intérprete de múltiples facetas

Traductor e intérprete profesional desde hace más de treinta años, Jean-Marie Le Ray supo hacerse un hueco en el mercado de la traducción. Apasionado por su oficio, aprovechó las distintas posibilidades que ofrece nuestra actividad, combinando traducción e interpretación con la consultoría en contenido lingüístico web y marketing. Pero, ¡eso no es todo! También es conferenciante para estudiantes en traducción y traductores-intérpretes profesionales. ¿La meta? Mejorar la imagen de la traducción en el mercado.

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Todos los traductores e intérpretes saben que la traducción es un ámbito poco conocido para la gente de a pie. A menudo, la imagen del traductor y su función se minusvaloran en beneficio de los traductores automáticos, que algunos consideran que pueden traducir numerosos documentos sin problemas. Es cierto, los traductores automáticos son cada vez más eficientes, pero nunca podrán lograr el nivel de conocimiento de un traductor humano. Es decir, un conocimiento preciso de los distintos matices del idioma, pero también la capacidad de tomar en cuenta, al traducir, la dimensión cultural fundamental para llevar a cabo una traducción.

En AL Traducciones, nos hemos interesado en el recorrido de Jean-Marie Le Ray para descubrir su experiencia peculiar en el mundo de la traducción y de la interpretación.

Jean-Marie Le Ray es el primer traductor en ofrecernos su testimonio en la nueva categoría de nuestro blog «Retratos de traductores», cuya meta es compartir testimonios y experiencias de algunos de nuestros colaboradores.

Pregunta 1 Interesándome en tu perfil, lo que me llamó la atención fue la diversidad de tu recorrido: intérprete, webmaster, evaluador lingüístico, empresario... así como una experiencia en el ámbito de la traducción de más de 30 años...
Podrías decirme ¿cuál ha sido el oficio que te ha aportado más satisfacción y por qué?

Tu pregunta esconde la definición del slasher, un concepto que se puede traducir en castellano por «pluriactivo» y que se popularizó hace unos diez años gracias a Marci Alboher, que designaba así los millones de autónomos incapaces de responder a la pregunta «¿Cuál es su oficio ?» en una sola palabra o una sola frase. Representa, a menudo, el día a día de los y las que trabajan de autónomos, a veces un poco perdidos por lo que se suele llamar la «gig economy» (o de forma más prosaica, la economía de los trabajos precarios) cuyo principal defecto parece ser una nivelación hacia abajo.

Por lo tanto, tengo dos respuestas a tu pregunta:

  1. Conviene hablar en presente, porque estoy muy lejos de haber acumulado suficientes puntos para jubilarme ahora, y si la salud no me falla, todavía tengo unos diez años de trabajo por delante... Y de hecho, no sabría quedarme sin hacer nada, tengo demasiada curiosidad para todo. Mi actividad principal es la de traductor-intérprete, en las proporciones siguientes: traductor EN/IT>FR (sobre un 75%), e intérprete IT>FR (sobre un 25%).
  2. El oficio que me encantaría desempeñar hoy es el que no estoy ejerciendo: formador de marketing para los y las que empiezan en la vida laboral. Cuando un joven licenciado llega en el mercado laboral, casi nunca sabe por donde empezar para presentarse y entrar en contacto con los primeros clientes, a corto plazo, y aun menos para constituirse una clientela viable y fiable a largo plazo. Mi dilatada experiencia solo necesitaría ser compartida pero las barreras de entrada a la formación son muy altas. Sin embargo, es una de las mayores razones por la cuál he vuelto a instalarme en Francia (hace tres meses), después de más de 35 años pasados en Italia.

Pregunta 2 Has sido redactor de varias webs dedicadas a la traducción y/o al marketing: Translation 2.0, Adscriptor y el más recientemente Presse-citron. Eres el administrador único de Translation 2.0 et Adscriptor. ¿Qué carga de trabajo representa el mantenimiento de estos blogs?

Hay que preguntarse primero «por qué» he decidido involucrarme en estos blogs. Ya, en la segunda mitad de los años 90, el mercado de la traducción (pero no únicamente) fue dejando poco a poco el ámbito local para instalarse en Internet donde la competencia es planetaria. El problema se planteó inmediatamente: ¿cómo ser visible en Internet para diferenciarse de compañeros y competidores? La noción de «visibilidad» es bastante peculiar y no debe ser confundida con la de «presencia». Estar presente en Internet es condición sine qua non pero no es la única: si estás pero nadie te encuentra, es como si no estuvieras. Punto pelota. Hay pues que ser visible. Lo que tiene implicaciones evidentes es el hecho de que te encuentren y de tu reputación, aunque esto último es un problema aparte.

Antaño estaba registrado en una plataforma famosa entre la gente que ejerce nuestro oficio: Proz.com. Me di cuenta de que mi visibilidad como traductor no dependía de mi y que no tenía ningún control sobre las elecciones de la plataforma que decidía hacer énfasis en unas cosas y no en otras.

De allí nació mi decisión de construir solo mi visibilidad en Internet, para no depender de tal o cual plataforma, pero más bien de diversificar mi presencia para no poner todos los huevos en la misma cesta... (una estrategia muy valorada por los inversores).

De allí, mi primer blog a principios de 2005, y no he parado nunca (aunque haya desacelerado la cadencia hoy en día, sigo presente en las redes sociales). Es una cuestión de prioridad, porque a menudo, mi actividad de blogger restaba demasiado tiempo a mis actividades remuneradas. Pero después de un millar de post y casi dos millones de visitantes, te puedo decir que nunca he lamentado mi elección inicial gracias a la cual he vivido experiencias muy bonitas, tanto a nivel personal como profesional, que nunca hubiera vivido sino.

Pregunta 3 En la descripción del servicio propuesto en tu página translation 2.0, hablas de «consultoría en contenido lingüístico orientado a webs y marketing». ¿Podrías explicarnos lo que incluye este servicio? y ¿Cómo se aplica al ámbito de la traducción?

¡Pregunta interesante! En principio, es un servicio que se dirige primero a las empresas que tienen una web y que desean adaptarla en uno o varios idiomas. Generalmente, los y las que están en esta situación no saben cómo abordar el problema. Su postura inicial siempre es la siguiente: «tengo una web en un idioma A o B, y quiero traducirla en un idioma C o en varios, X, Y o Z». Es un acercamiento muy habitual, pero que no siempre proporciona resultados a la altura de las expectativas: traducir en la lengua L no tiene nada que ver con redactar directamente en la lengua L.

El cliente dice: - «Te mandamos el contenido, ¡te toca traducirlo!»

Mi perspectiva como consultor es: - «Hablamos juntos del mensaje que quieres transmitir, y lo redactamos directamente en la (los) idioma(s) que necesita».

Los traductores saben de sobra que dos locutores que hablan dos idiomas distintos no van a emplear las mismas palabras para decir o describir lo mismo. Es lo mismo para los usuarios de Internet que realizan una búsqueda, según su mercado (nacional, lingüístico, cultural), para una misma cosa se utilizan términos distintos: cada un@ los suyos.

El enfoque es pues radicalmente distinto (y el impacto también...), porque consiste en identificar primero las «palabras claves» que emplea el público meta del cliente en relación con sus actividades, y en construir luego el contenido textual de cada página web del sitio localizado conforme a las palabras claves. ¡Puede extenderse entre otras cosas a la indexación en las redes sociales!

Esta estrategia, enfocada a la indexación en buscadores, empieza por pensar en el contenido, y no sigue el camino habitual del «traducimos primero, veremos después cómo optimizar», independientemente del idioma. Esto desemboca a menudo en un fracaso comercial y en un gasto no rentabilizado.

Eso es, a grandes rasgos, lo que significa «consultoría en contenido lingüístico web y marketing».

Pregunta 4  Hablando de marketing. ¿De dónde nació la idea de combinar marketing y branding con los servicios de traducción? ¿Cómo adquiriste tus conocimientos, a través de una formación o de forma empírica?

Sí. Una formación de autodidacta, 100% sobre la marcha, y 35 años de experiencia en el oficio (de los cuales 26 a la cabeza de mi propia agencia). Pero como he indicado antes, es inútil estar presente en la Web si nadie te ve, de la misma forma, es inútil tener amplios conocimientos si no pueden ser compartidos. Ya he impartido varias formaciones en Italia (obteniendo siempre un excelente feedback), tanto para profesionales como para agencias de traducción, pero mi sueño sería hacerlo en Francia, en mi idioma.

Elaborar esta formación me ha exigido mucha introspección y meses de trabajo para formalizar el fruto de mis reflexiones. He escrito mucho sobre este tema, invito a los que tengan curiosidad a investigar un poco en mi página Slideshare, en la que podrán hacerse una idea de ello.

Me enfrento a la desconfianza de las universidades a las que he propuesto mis servicios (recelo en gran parte debido a lo económico), o a las barreras de entrada puestas por organismos ya establecidos, que no ven con buen ojo que se quiera competir con ellos en su territorio.

Sin embargo, no tiro la toalla, estoy redactando un libro por un lado y ahondando en mi formación por otro, sin limitarme a traductores e intérpretes. Especificidades propias de cada oficio aparte, queda una amplia porción de tronco común cuyas bases domino suficientemente como para proponer una formación de calidad al conjunto de los trabajadores autónomos.

Está dentro de mis competencias, como diríamos hoy.

Pregunta 5 Eres director de tu propia agencia de traducción en Roma. ¿Podrías decirnos cuáles son las dificultades con las que te has enfrentado? Para ti, ¿cuáles son las claves para diferenciarse en un sector de actividad tan competitivo?

Creé mi agencia en Roma en febrero de 1989 y la he cerrado en 2015, ¡después de 26 años de buenos y leales servicios! Y cuando el negocio iba muy bien, tuve ganas de cambiar, ya estaba contemplando mi vuelta a Francia. Ahora bien, necesitaba tiempo para preparar la transición: no te vas de un día para otro de un país en el que has vivido más de la mitad de tu existencia. Mi idea sería crear en Francia oportunidades para el porvenir de mi hijo, abriéndole un horizonte más allá de las fronteras italianas.

Para volver a tu pregunta, los problemas con los que me he topado pueden resumirse en un solo punto: las dificultades enormes para encontrar a gente a la altura, competente y seria.

No me cansaré de repetirlo, en 2018 la universidad ofrece una formación para saber traducir pero todavía no forma a traductores/traductoras: traducir o saber traducir no hace de ti un traductor o una traductora. El matiz es enorme. Inspirándome del pragmatismo de Hacienda, una traductora o un traductor es alguien que vive de su oficio. Dignamente, en la medida de lo posible.

Sin embargo, no porque una agencia de traducción reciba un CV que un joven universitario recién licenciado envía a diestra y a siniestra, lo va a tratar como un profesional experimentado. El verdadero oficio se aprende gracias a la experiencia y no en la escuela. Está es pues la primera dificultad: encontrar profesionales especializados.

Es muy sencillo diferenciarse (¡!), solo hace falta saber lo que hacemos mejor que los demás. Y lo que explica que el cliente va a elegirte, y no a tu vecino. Es paradójico pero uno no despunta ni en calidad ni en los precios.

Por lo que atañe a la calidad, en un mercado en el que todos los actores proponen a priori la calidad, ¿en qué se diferenciaría de los demás proponiendo lo mismo? La calidad ya no es pues un factor de selección sino algo admitido, los clientes no esperan menos de ti.

En cuanto a los precios, en Internet encontrarás siempre más barato en alguna parte, aparentemente para los mismos servicios. Te toca pues a ti llevar al cliente a jugar en el terreno en el que quieres jugar, y no el contrario. Cuando un cliente me explica que lo único que espera de mi es que sea el más barato, le oriento sistemáticamente hacia la competencia. Encontrará más barato en otra parte, por favor intente. Hasta que entienda a sus expensas que, queriendo pagar muy poco por una traducción, será siempre demasiado caro en vistas al desastre que habrá obtenido, entre otras cosas en términos de imagen y reputación...

Para concluir con un ejemplo concreto, el de mi empresa, en 1989, cuando miraba las páginas amarillas dedicadas a la traducción, casi todas las agencias proponían: todos los idiomas, todos los ámbitos.

Me he limitado a lo que mejor hacía: mi propio idioma. No todos los idiomas, sino uno solo, con este eslogan: «¡El francés de calidad!»

¿Reductor, según ustedes? Mi éxito, que dura desde entonces, es la prueba de que he hecho la elección correcta.

Pregunta 6 Ha creado un motor de búsqueda terminológica inglés-francés llamado Translation's 2.0, ¿puede explicarme cómo ha procedido ?

Este proceder se remonta de nuevo a los principios de la Web, antaño, se solían coleccionar marcadores... Cuando encontrabas una base de datos interesante, la añadías a tus favoritos. Había incluso plataformas específicas para eso, hoy en día desaparecidas, cuyos nombres no puedo acordarme.

Y, cuando descubrí que Google ofrecía la posibilidad de poder crear un motor de búsqueda personalizado, lo he aprovechado para reunir todos estos links, porque seleccionar fuentes de información permite obtener menos ruido en los resultados.

Resultados aun más interesantes si se integra la sintaxis de búsqueda a tus búsquedas, basta con hacer la misma solicitud en mi buscador terminológico multilingüe y en Google para comparar las diferencias.

No dudes en probarlo, ya me contarás.

Pregunta 7. Me he fijado en un tema recurrente en tu blog 2.0, la traducción automática, me gustaría saber lo que piensas del porvenir de traductores e intérpretes.

Has tocado aquí la vena sensible. Desde 2006, me intereso de cerca en los increíbles logros de Google, entre otros ámbitos, en la traducción automática, y he escrito mucho sobre el tema.

Sin contar con el descubrimiento extraordinario de un precursor en este ámbito, el italiano Federico Pucci, inventor del primer «traductor mecánico» de los tiempos modernos, ha escrito durante 30 años (de 1930 a 1960) una decena de obras sobre su invención.

Es interesante saber que los principios de la traducción automática estadística que conocemos hoy (así como las fases de pre y post-edición) ya estaban planteadashace... 70 años (¡!).Sin embargo, desde finales de la segunda guerra mundial hasta principios de los años 2000, y a pesar de miles de millones de dólares, rublos y francos gastados en investigación en Rusia, Estados Unidos, Francia y otros países, muy pocos resultados concretos —y pertinentes— habían sido logrados.

¡Hasta que llegó Google!

Que popularizó la traducción automática para convertirla en un «producto de consumo» de masas. Gratuito.

Google, revolucionario en este ámbito, pero en el umbral de una nueva revolución aún más potente que la de los años 2000. Con el auge de la inteligencia artificial y de los buscadores neuronales vamos a volver a hablar de ello.

Pueden cambiar muchas cosas, pero estoy íntimamente convencido de que los traductores e intérpretes todavía tienen un bonito porvenir por delante.... mientras sean capaces de inventar y reinventar su oficio.

Ya no me acuerdo quién decía: «No busquéis más trabajo, creadlo»

La conclusión cabe en esta fórmula, forjada por las necesidades de mi formación:

1 traductora o 1 traductor = 1 mercado.

El tuyo, no el de tus compañeros. A ti te toca crear, pues, creando tu propio mercado, cada un@ crea su propio porvenir.

¡Te lo dice alguien que vive de su oficio desde hace 35 años!

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Manon Maletras
Asistente de Ventas y Marketing en prácticas en AL Traducciones. Grado en Lenguas Aplicadas a la Empresa y el Comercio Internacional. En su segundo año de máster de Comercio Internacional de la Universidad de Lyon 3, y con especialización en Negociación Internacional y Finanzas.