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Negocios en Japón

Si viajamos a Japón por negocios, es importante tener en cuenta algunas diferencias culturales  y costumbres que pueden evitarnos una situación bochornosa. Ya tratemos con clientes o proveedores, nuestras relaciones empresariales se verán reforzadas si nuestra contraparte japonesa aprecia nuestro esfuerzo por conocer su cultura y respetar sus costumbres. Las observaciones culturales que hacemos aquí están basadas en estereotipos y generalizaciones, es posible, que conforme vayamos conociendo a nuestros contactos comerciales veamos que no se ajustan al estereotipo. En Japón, como aquí, sigue siendo verdad que cada persona es un mundo.

La cultura japonesa

A los japoneses se les educada desde el jardín de infancia para ser respetuosos. Sus modales, a ojos de un occidental, pueden parecer fríos. En su educación, la jerarquía es fundamental: rango de edad, estatus social, lugar en la empresa…  A la hora de dirigirse a otra persona, nunca será llamada por su nombre de pila a no ser que se tenga una relación familiar o de amistad muy cercana. En lugar del nombre, se llamará por el apellido seguido de “san”, lo que equivale a nuestro “Don”.

Bandera de Japón

La puntualidad es imprescindible. Llegar un poco antes de la hora acordada es lo más aceptado. Evitar a toda costa llegar tarde o infringir los plazos de entrega de propuestas e informes. 

La estética

Pulcritud, belleza y orden, estas son las tres palabras clave. El empresario japonés tendrá en consideración el estado de la empresa que esté visitando para hacer negocios. Una mala impresión puede echar por la borda un posible acuerdo, ya que puede sentir que no se le está prestando suficiente cuidado a su persona, mostrándole oficinas desastrosas, sucias o desorganizadas.

El saludo

Una de las características principales del japonés es la ausencia de contacto físico con personas que no son de su círculo privado. Se sienten incómodos ya que han sido educados en el máximo respeto. La forma adecuada de saludar es hacer una reverencia. La inclinación y duración de la misma se verá afectada según el rango del empresario. Por ejemplo, si nos dirigimos al dueño de la empresa, la reverencia será más inclinada y duradera que cuando la hagamos a un trabajador de menor rango. Además, las reverencias comenzarán por la persona de más importancia, y terminarán en el empresario de rango menor. Al igual que al presentarse o saludarse, al despedirse también es costumbre hacerlo con una inclinación. Para ampliar la información sobre reverencias puede visitar la web Viajando Por Japón.

Existen cuatro tipos de reverencias:

1. Eshaku: reverencia de unos 15º de inclinación. Se usa como saludo entre compañeros de trabajo del mismo rango o como saludo de un superior hacia sus subordinados.

2. Futsuurei: reverencia de 30º de inclinación. Se usa para saludar a un superior y para saludar o dar la bienvenida a clientes.

3. Teineirel: reverencia de 45º de inclinación. Se trata de una inclinación mayor para mostrar agradecimiento hacia alguien que ha hecho algo por nosotros o para pedir disculpas por un error cometido.

4. Saikeirei: reverencia de 90º de inclinación. Se usa para pedir un favor importante a alguien o para pedir disculpas por una falta grave que hayamos cometido.

Saludo japonés

Tarjetas de presentación

Ofrecer nuestra tarjeta bien presentada, es decir, sin roturas o dobleces, a poder ser en un papel de buena calidad. Si la recibimos nosotros, tomar un momento para leerla, sería una falta de respeto para ellos guardarla directamente.

Trabajo en equipo

La individualidad no es bien recibida. Las decisiones se toman en grupo, no sólo en el ámbito laboral, también en su vida diaria. Para el japonés, el bien común primará sobre los intereses de un solo individuo.

Reuniones de negocios

Es habitual para el empresario japonés ir a cenar para hablar o cerrar un acuerdo. Estas reuniones son parte del negocio y no deben ser rechazadas. En una reunión de negocios dentro de la empresa, los invitados se sentarán con la puerta a sus espaldas.

La vestimenta típica del empresario japonés es sobria. Traje oscuro, camisa blanca y corbata negra.  Es imprescindible llevar unos calcetines de color oscuro y sin roturas, ya que si estamos en Japón la costumbre es descalzarse en la entrada. Si las reuniones en el país nipón van a ser frecuentes, recomiendo la lectura del libro “La gestión empresarial japonesa: tradición y transición” Arthur M. Whitehill.

Reunión entre japoneses

A la hora de debatir una propuesta, tener en cuenta que los silencios son parte de ella, es señal de reflexión y respeto hacia lo que se está argumentando. Puede que incluso algún oyente cierre los ojos, no debe considerarse falta de interés sino atención a lo que se dice. Se entrará en materia 15 minutos después del comienzo de la reunión. Evitar en el transcurso confrontaciones directas, un tono de voz elevado en demasía, y un lenguaje corporal descuidado o desafiante.

Obsequios

Es habitual dar y recibir presentes en los negocios con empresas japonesas. No se consideran un soborno, al contrario, muestran interés y respeto hacia el que lo recibe. Los obsequios han de estar jerarquizados, no debe darse el mismo a cargos diferentes, ya que será una falta de respeto. La costumbre es abrir el regalo en privado, para evitar comparaciones. Es importante saber que el japonés rechazará varias veces el obsequio para finalmente aceptarlo, es una costumbre muy arraigada propia incluso de la estructura del lenguaje japonés. Finalmente se aceptará con humildad, dando a entender que la relación personal es más importante que el obsequio que se recibe. El presente debidamente envuelto se dará con las dos manos y con una leve inclinación hacia delante.

Éxito asegurado

Sólo hay que observar el comportamiento de los japoneses, que son educados desde niños en la rectitud y el protocolo, para entender el procedimiento que se usa en las relaciones comerciales y empresariales. Siguiendo la premisa del máximo respeto hacia el empresario japonés, el porcentaje de éxito está asegurado.

Imagen de Lidia Rios
Lidia Rios

Escritora técnica y bloguera compatibilizando su trabajo de freelance con estudios en Filología Hispánica, con especialización en literatura del siglo XX. Ganadora del primer premio de relato corto de 2012 y del primer premio en género epistolar de 2013 en www.retalesliterarios.es.