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¿Qué significa la expresión "Traduttore, traditore"?

Publicado el 25/04/2022

La práctica de la traducción constituye un germen de suspicacias. Traducir implica interpretar y, en consecuencia, puede generar reacciones en cuanto a ética, literalidad o fidelidad. La expresión italiana ‘traduttore, traditore’ se traduce como “traductor, traidor” y hace referencia a la imprecisión que hay implícita del acto de traducir. No obstante, a pesar de que la transparencia y la completa fidelidad son objetivos posiblemente inalcanzables para el traductor, no podemos obviar que gracias a la traducción se han establecido vínculos de conexión en el mundo y se han roto barreras culturales para unificar diferentes modos de pensamiento o conservar en la memoria global los hechos y manifestaciones que han dado lugar a las diferentes culturas.

Índice de contenidos

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Inhaltsverzeichnis

  1. Traduttore, traditore
  2. ¿Es posible obtener una traducción perfecta?
  3. La traducción es una utopía

1. Traduttore, traditore

Traduttore, traditore habla de la imprecisión, de los errores que cometen algunos traductores. Y es que, aunque la traducción perfecta no existe, sí que existen las traducciones buenas y, por supuesto también las traducciones malas. Traducir consiste en decir “lo mismo” en una lengua distinta. No obstante, esto no es suficiente. Umberto Eco afirma que hay que comprender que no siempre se dice lo mismo, sino “casi” lo mismo. La flexibilidad o elasticidad de ese “casi” resulta determinante porque sólo un buen traductor sabe hasta dónde puede estirar una traducción y cómo puede hacerlo.

Todas aquellas personas que se encuentran fuera del mundo de la traducción, a menudo caen en el error de pensar que traducir un texto se limita a utilizar un diccionario y buscar las palabras que componen un discurso de forma sistemática. En realidad, la tarea va mucho más allá. Traducir exige un conocimiento profundo de la lengua meta pero, además de eso, requiere un amplio conocimiento de su contexto. Las circunstancias históricas, sociales y culturales determinan la forma de pensamiento de cada región del mundo. En consecuencia, se crean realidades culturales distintas que hay que atravesar y conocer antes de desarrollar una traducción precisa.

2. ¿Es posible obtener una traducción perfecta?

Un buen traductor no sólo debe contar con unos conocimientos avanzados y profundos sobre las lenguas con las que trabaja. También debe conocer otros niveles de significación más profundos a la construcción formal. Dominar los significados denotativos y los connotativos constituyen un factor determinante para alcanzar una completa comprensión del mensaje original. Tan sólo así es posible construir un discurso análogo o, al menos, tan análogo como sea posible.

Un traductor profesional sabe que debe reproducir todos aquellos significados (tanto denotativos como connotativos) sin recurrir a la lengua de origen. Su trabajo consiste precisamente en reproducirlos en la lengua de destino. Esta es la tarea más importante y la que puede marcar la diferencia entre traducción y traición.

3. La traducción es una utopía

Muchos estudiosos afirman que la traducción en sí misma es una utopía. Para ellos, traducir un texto con absoluta fidelidad es algo inalcanzable. El propio Ortega y Gasset la definió como un acto inviable y argumentó que en el mundo conviven diferentes cuadros mentales y culturas extremadamente distintas. Para él, el ser humano no estaba preparado para ponerse “en los zapatos del otro” y, al no comprender las realidades culturales ajenas, las lenguas extranjeras se hacen también inaccesibles.

No obstante, no podríamos ser tan radicales. Una traducción precisa y adaptada a las necesidades del texto y sus interlocutores requiere de un alto conocimiento, no sólo lingüístico, sino humano, cultural y contextual. Mariana Frenk-Westheim declaró que, aunque las traducciones perfectas no existen, sí existen traducciones muy buenas, aunque, para alcanzarlas, el traductor debe desarrollar una alta autoexigencia y un compromiso integral para alcanzar sus objetivos. Una traducción muy buena exige la gestión y dominio de una gran cantidad de parámetros, conceptos y, además, de cierta intuición.

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Virginia Pacheco

Escritora para blogs y Community Manager interesada por la multiculturalidad y la diversidad lingüística. Desde su Venezuela natal, ha viajado y vivido largas temporadas en Francia, Alemania, Camerún y España, transmitiendo a su pasión por la escritura su experiencia intercultural.

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