Información regulatoria: Google y ChatGPT frenta a soluciones RIM (cuando la precisión importa)

Información regulatoria: Google y ChatGPT frenta a soluciones RIM (cuando la precisión importa)
La semana pasada, mi mujer (estudiante de medicina) preparaba un examen tipo test de fisiología general (1º de medicina). Para ahorrar tiempo, intentó apoyarse en ChatGPT. La experiencia fue frustrante: en gran cantidad de ocasiones cambiaba la respuesta según cómo planteaba la pregunta.
Probó entonces con Google. En su percepción, acertaba más. Aun así, también encontró errores y contradicciones. Al final, se vio obligada a volver a sus apuntes y validar por su cuenta.
Esta anécdota encaja muy bien con la búsqueda de información regulatoria. Cuando te juegas la conformidad, una respuesta «probable» no basta. Necesitas fuentes, vigencia, contexto y trazabilidad. Y conviene tomarse en serio un aviso que el propio sistema de OpenAI muestra consistentemente: «ChatGPT puede cometer errores. Considera verificar la información importante.»
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Por qué Google y ChatGPT no deberían ser tu «respuesta final»
Google es excelente para localizar documentos. Te lleva rápido a agencias, repositorios y PDFs. El problema es que encontrar no significa que sea lo correcto para tu caso. Tampoco te deja un rastro de auditoría. Y es fácil caer en una guía antigua o en una página bien posicionada pero poco fiable.
ChatGPT puede ser un gran copiloto. Resume, estructura y te ayuda a redactar. Pero cuando se usa en un contexto regulatorio tiene un riesgo claro: puede sonar convincente y aun así equivocarse. Además, es sensible a cómo formulas la pregunta. Si no lo obligas a trabajar con textos oficiales y referencias, la consistencia se resiente.
La idea práctica es simple: usa Google y ChatGPT para acelerar el trabajo, pero no para cerrar decisiones sin verificación.
Alternativas profesionales para trabajar con rigor
En entornos regulados, lo habitual es combinar tres capas. Así reduces incertidumbre y mejoras trazabilidad.
Fuentes oficiales (texto vigente y verificable)
Si necesitas «la verdad» del texto, ve a la fuente primaria. Según tu sector y mercado, esto suele incluir:
- Legislación de la Unión Europea en EUR-Lex
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)
- Agencia Europea de Medicamentos (EMA)
- Food and Drug Administration (FDA)
- International Organization for Standardization (ISO)
Estas fuentes son insustituibles. Aportan autoridad y trazabilidad. A cambio, exigen tiempo y lectura cuidadosa.
Inteligencia regulatoria (monitorización y anticipación)
La inteligencia regulatoria te ayuda a detectar cambios y priorizar lo que tiene un mayor impacto según tu caso. Reduce ruido y acelera el análisis inicial. Un ejemplo de explicación del servicio en español lo puedes encontrar en la web de BQD GROUP: inteligencia regulatoria.
No es magia. Sigue requiriendo criterio experto. Pero evita que te enteres tarde.
Soluciones RIM (gestión, control de versiones y auditoría)
Las soluciones RIM (Regulatory Information Management) están pensadas para que la información regulatoria no viva en correos, carpetas y hojas sueltas. Su objetivo es centralizar datos y documentos, controlar versiones y convertir cambios en acciones.
Así podemos encontrar en el sector descripciones de RIMS enfatizando su capacidad para centralizar la información y automatizar procesos regulatorios (AseBio), el rol que juegan como herramientas la gestión y archivo de información regulatoria para sostener el cumplimiento (PQE Group) o como hay proveedores que ofrecen una plataforma unificada para la gestión regulatoria (Veeva).
La desventaja es obvia: implantar un RIM requiere proyecto, gobierno del dato y procesos claros. La ventaja también: cuando llega una auditoría, lo agradeces.
Cómo usar ChatGPT sin ponerte en riesgo
Si quieres aprovechar ChatGPT para la búsqueda de información regulatoria, hay una regla que funciona: primero la fuente, luego la IA.
Dale el texto oficial (o citas exactas) y úsalo para resumir con fidelidad, comparar versiones, redactar borradores internos y preparar preguntas para un experto o para una autoridad. Y valida siempre. Diremos lo obvio: una respuesta bonita no vale más que una referencia verificable y una fecha.
Soluciones RIM y traducción: el detalle que muchas empresas subestiman
En organizaciones que operan en varios países, la traducción no es un «trámite final». Es parte del flujo regulatorio: etiquetado, IFU, anexos técnicos, correspondencia con autoridades, material clínico.
Si la traducción no está controlada, el riesgo no es solo lingüístico. Es regulatorio. Una inconsistencia en un término crítico, una frase ambigua en instrucciones de uso o un cambio de versión mal trasladado puede resultar en tener que revisar o repetir el trabajo con los consecuentes retrasos y, en el peor caso, observaciones en auditorías.
Por eso, en un enfoque RIM, tiene sentido integrar la traducción dentro del proceso documental: misma versión, mismo repositorio, mismas aprobaciones y terminología consistente. Cuando esto se hace bien, se reduce el «copiar y pegar» entre herramientas y se gana trazabilidad: qué versión se tradujo, cuándo, con qué control y con qué validación interna.
Aquí es donde encaja apoyarte en servicios de traducción profesional cuando el documento tiene impacto regulatorio. Y, según el tipo de material, suele ser natural sumar servicios especializados en traducción farmacéutica y traducción jurídica para mantener precisión, coherencia terminológica y consistencia documental.
Conclusión
Google y ChatGPT pueden ayudarte a ir más rápido. Pero la información regulatoria exige algo más: fuentes verificables, versión vigente y trazabilidad. Por eso, el enfoque más sólido suele combinar fuentes oficiales, inteligencia regulatoria y soluciones RIM.
Y si tu realidad es multilingüe, no trates la traducción como un paso de última hora. Trátala como parte del control.
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Josh Gambín es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia y en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha desarrollado diversas funciones como gestor de proyectos, maquetador, y traductor freelance y en plantilla. Desde 2002 es socio fundador de AbroadLink y actualmente desarrolla el cargo de Director de Ventas y Estrategia.



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