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Los traductores somos como los periodistas

Seguro que alguna vez has escuchado una noticia en el telediario o en la prensa sobre alguna cuestión que conocías en profundidad. Si te ha ocurrido, lo más probable es que te hayas sorprendido de las imprecisiones que, a modo de ejemplo, el telediario de TVE 1 o El País pueden llegar a cometer. La razón es clara: la práctica periodística implica la recopilación de información sobre temas desconocidos para los periodistas en una carrera frenética contra el tiempo. De esta manera, resulta fácil malinterpretar la información, cuando los conceptos no se tienen dominados.

En este sentido, traductores y periodistas nos parecemos al compartir el mismo reto, es decir, comunicar sobre temas con jergas específicas sin ser expertos. De la misma manera, es muy probable que te hayas encontrado con textos que reconociste como traducciones porque no utilizaban la terminología adecuada o simplemente porque no fluían. En el caso de los traductores resulta frustrante reconocer que una buena traducción tiene que no reconocerse como tal. Es decir, que nuestro reconocimiento como traductores pasa porque nadie sepa que hicimos esa traducción. Si la gente nota que es una traducción, ya podemos empezar a preguntarnos qué ha pasado. En algún punto no hicimos nuestro trabajo correctamente. En ese caso, me parece que perdemos frente a periodistas, al menos ellos consiguen el reconocimiento público de su trabajo, para bien o para mal. Nosotros cuando obtenemos ese reconocimiento va a ser para mal. No hablo de la traducción literaria o de ensayos donde se conoce que es una traducción y donde se reconoce al traductor. Hablo sobre el 98% de las traducciones que se hacen, cuyos autores quedan en el anonimato, si es que su trabajo es bueno: manuales técnicos, sitios web, contratos, folletos publicitarios, correos electrónicos, programas informáticos...

¿Qué podemos hacer?

Resulta innegable la dificultad que entrañan estas dos profesiones donde en muchas ocasiones se exponen los conocimientos de un abogado criminalista, un cardiólogo o un técnico especializado (en un tema absolutamente desconocido para el común de los mortales). Por esto, especialización e investigación/documentación son las estrategias necesarias que adoptamos como profesionales para superar este reto. De hecho, el perfil ideal es el de un profesional con estudios especializados (médicos, economistas, abogados…) que se forma en periodismo o traducción. Un perfil poco común para unos profesionales cuyo trabajo en muchas ocasiones no está bien pagado para el nivel de formación que exige.

“ Te especializa el mercado”

Los traductores somos como los periodistas

Recuerdo con cariño, admiración y añoranza las clases en la Universidad de Granada de Ricardo Muñoz, Director del Departamento en aquella época, él afirmaba: “Te especializa el mercado”. Por aquel entonces, no lo quería creer. Venía a la Facultad de Traducción después de acabar mis estudios en Biología, y veía que mi formación me encaminaba a especializarme en traducciones relacionadas con la Bioquímica. Hoy sé más de odontología y materiales dentales que de Bioquímica. Creo que esto pasa realmente en todas las profesiones, el lugar donde empiezas a adquirir experiencia laboral va a condicionar el resto de tu carrera ya seas un abogado, un ingeniero o un informático. Pues sí, este profesor sabía de lo que hablaba. Por cierto, me acabo de encontrar una entrevista suya con algunas reflexiones interesantes para los que acaban de descubrir su vocación como traductores en la revista La Linterna

Conclusión

Ante lo expuesto, queda claro que, en un mundo ideal, donde el tiempo y el dinero fueran recursos ilimitados, todas las noticias periodísticas y traducciones deberían realizarlas profesionales bilingües con dilatada experiencia profesional y formación periodística o lingüística, o, en su defecto, deberían someterse a la aprobación final del experto en la materia tratada antes de su publicación.

No vivimos en un mundo ideal así que hay que buscar la especialización en la mayor medida posible y conocer bien las herramientas y técnicas de trabajo para documentarse correctamente.

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José Gambín

José Gambín Asensio es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia y en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha desarrollado diversas funciones como gestor de proyectos, maquetador, y traductor freelance y en plantilla. Desde 2002 es socio fundador de AL Traducciones y actualmente desarrolla el cargo de Director de Ventas y Marketing.

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