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¿Por qué una traducción necesita revisión?

¿Me puedo fiar de una traducción que necesita revisión?

En mis principios ofreciendo servicios de traducción recuerdo la desconfianza que generaba en los clientes darles la opción de revisar o no la traducción. Es un error común entre algunos comerciales el asumir que sus clientes conocen los detalles de su producto o servicio. Otro error es darles excesivos detalles cuando no están interesados y tampoco tienen los conocimientos para entender. Ambos errores fueron los que yo cometí por entonces: recuerdo como si fuera ayer la respuesta del “Country Manager” de una empresa con sede en Barcelona. A la pregunta de si quería revisión de su traducción y toda la explicación pertinente, me dijo de manera cortante: “Lo que yo quiero es una buena traducción, mándame un presupuesto y punto”.

Mi formación en ventas es autodidacta y aquella conversación fue una clase magistral. Todavía años después la recuerdo y hoy por hoy sigue siendo un tema de total actualidad. Este blog expone algunas de las razones por las que las empresas de traducción ofrecemos la posibilidad de revisión, por qué la norma de calidad de servicios de traducción EN-15038 exige el paso de revisión y por qué las grandes empresas multinacionales adoptan este proceso.

El control de calidad: una diferencia de las primeras marcas

Independientemente de otros elementos como puedan ser los materiales utilizados o los procesos seguidos, la fabricación de cualquier bien de equipo o producto de primera línea implica la programación de controles de calidad para poder detector errores potenciales en la cadena de producción. Cuanto más frecuentes y exhaustivos sean estos controles de calidad, mayor probabilidad de encontrar un lote de productos que pueda presentar defectos de fabricación.

Control de calidad

Lo que es cierto para una línea de producción industrial no deja de ser menos cierto en la industria de la traducción. El proceso de revisión significa que hay un profesional cualificado que será capaz de evaluar la calidad de la traducción y corregir errores humanos potenciales del traductor.

Errar es humano

Al escribir este blog encuentro unas estadísticas en Internet que dicen que Messi ha fallado 19 de las 87 penas máximas lanzadas. Por otro lado, Ronaldo ha fallado 18 penaltis de los 109 lanzados a lo largo de su carrera.

Con esta referencia al fútbol quiero ilustrar que “errar es humano” y que la traducción, siendo una actividad puramente humana, está sujeta a errores humanos. La revisión de una traducción supone una reducción de la probabilidad de que nuestras traducciones tengan errores. Llevando de nuevo el ejemplo al fútbol, si Ronaldo hubiese podido relanzar los penaltis fallados por Messi, la cuenta de penaltis fallados dada la efectividad del 83,5% de Ronaldo hubiese bajado de 19 a tan solo 4.

Errar es humano

Dos cabezas piensan mejor que una

Sé que todos tenemos tendencia a valorar nuestro trabajo y no saber apreciar de la misma manera el trabajo que se realiza en otros sectores. Sin duda, la gran mayoría de las veces esto se debe al desconocimiento. Quizá a mucha gente le parezca que hacer una buena traducción es una tarea sencilla. A mí, sin embargo, me parece sorprendente que haya empresas que deleguen sus tareas de traducción a personas no cualificadas porque tienen cierto nivel de un idioma. Los traductores profesionales tienen que enfrentarse a textos que la mayoría de nosotros no entenderíamos bien en nuestro propio idioma. Imagínate leer un informe médico, una patente, un protocolo médico, las condiciones de una licitación o un artículo científico… Seguro que habrá frases que no entiendas, términos que nunca hayas oído… Pues imagínate ahora que eso lo tienes que leer en un idioma extranjero y redactarlo en el tuyo…

Dos cabezas piensan mejor que una

El trabajo de traducción implica muchas veces un grado elevado de conocimientos especializados que generalmente obligan a los traductores a hacer sesudas búsquedas terminológicas y de contexto para comprender el texto. Una frase puede resultar ambigua o malinterpretarse. Cuando sometemos una traducción a revisión bajamos la probabilidad de que este tipo de errores puedan cometerse. Muchas veces lo que uno no es capaz de ver, otro lo ve a la primera.

La norma de calidad EN-15038 obliga a la revisión

La norma de calidad EN-15038 para servicios de traducción ha sido desarrollada por empresas del sector y personas relacionadas con la industria de la traducción. Para considerar que una traducción se ajusta a los requisitos de esta norma, la traducción deberá incluir como mínimo un segundo paso de revisión realizada por un traductor distinto al que hizo la traducción.

La norma incluso establece un tercer paso de calidad que llama “corrección de concepto” y que define como el “examen de un texto de destino traducido respecto a su adecuación a la finalidad prevista y a las convenciones del dominio al que pertenece, y recomendación de las correcciones pertinentes”. La norma no establece este paso como obligatorio, pero sí que es muy recomendable en algunas situaciones.

Norma de calidad EN-15038

Un ejemplo típico en el que encontramos correcciones de concepto es el caso de la traducción de un contrato, en donde el proceso ideal es que un abogado del país donde se utilizará la traducción haga las correcciones necesarias para adaptar el contrato a la normativa local.

La triste realidad: ¡maldito parné!

Respondo ahora a la pregunta que da título a este blog: ¿debemos fiarnos de una traducción que necesita revisarse? La respuesta rotunda es sí. De hecho, todas las traducciones deberían ser revisadas por las diferentes razones expuestas. Es más, deberíamos fiarnos más de aquellos proveedores que nos señalen la posibilidad de realizar una traducción, porque indica que están más preocupados por la calidad.

Precio de la traducción y revisión

Dicho esto, también está claro que las empresas están sujetas a un presupuesto y que ese presupuesto puede no cubrir todas las necesidades de traducción previstas. El eliminar el proceso de revisión suele ser una de las medidas para alcanzar los objetivos presupuestarios. Así que muchas veces vemos que son solo las empresas con mayor solvencia económica las que optan por incluir el proceso de revisión en el flujo de trabajo para la traducción de sus contenidos. También es cierto que son empresas para las que un error en una traducción puede tener una gran repercusión económica, lo que justifica el gastar un 30-40% más de presupuesto en revisión ante el riesgo de las pérdidas económicas generadas a partir de un error de traducción.

A modo de conclusión, mi consejo para aquellas empresas que, aun preocupadas por la calidad de sus traducciones, necesiten tener un control sobre el gasto en traducción es que seleccionen aquellos materiales más sensibles para los que si quieren revisión. No tiene tanto sentido hacer la revisión de la traducción de una comunicación interna dentro de la empresa como revisar el folleto de un producto que irá a imprenta y que distribuiremos entre nuestros clientes potenciales.

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José Gambín

José Gambín Asensio es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia y en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha desarrollado diversas funciones como gestor de proyectos, maquetador, y traductor freelance y en plantilla. Desde 2002 es socio fundador de AL Traducciones y actualmente desarrolla el cargo de Director de Ventas y Marketing.

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