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4 desafíos de la traducción jurídica

Según una encuesta publicada en 2015 por el sindicato nacional francés de traductores profesionales, más del 40 % de los encuestados son traductores especializados de los que el 18% lo son en traducción jurídica. 

Los 4 desafíos de la traducción jurídica que se muestran a continuación corroboran la necesidad de especializarse en este ámbito.

1. Precisión quirúrgica

Precisión quirúrgica

El principal desafío de la traducción jurídica es que exige una precisión quirúrgica. El traductor jurídico tendrá que estar continuamente atento a ciertos criterios como los términos y expresiones técnicas, la estructura del texto o el formato. El texto meta deberá ser fiel al texto original.

En traducción jurídica, no existen los «pequeños errores». Los principales errores de traducción que surgen normalmente son los contrasentidos, los falsos sentidos, los falsos amigos, los barbarismos o incluso los solecismos. Todo ellos pueden acarrear consecuencias jurídicas graves.

2. Contenido equivalente pero no idéntico

Contenido equivalente pero no idéntico

El contenido traducido de un documento jurídico no puede ser idéntico al contenido del original. Cada país tiene su propio sistema jurídico y su propia terminología. El traductor jurídico deberá adaptar su traducción para evitar cualquier error o aproximación.

De manera que, por ejemplo, ante un texto que haga referencia a una ley francesa y cuya traducción deba hacerse al inglés británico, el traductor deberá encontrar el texto equivalente en inglés a la ley francesa a la que hace referencia el documento original. Este trabajo de adaptación, también conocido como localización, puede suponer en ocasiones un verdadero desafío, ya que algunas leyes y legislaciones no tienen siempre equivalentes reales en el país meta.

3. Variedad de competencias

Variedad de competencias

Los dos primeros desafíos llevan de sí a un tercer desafío: la variedad de competencias con las que debe contar un traductor jurídico. Además de las competencias polivalentes e inherentes a la traducción profesional en general (competencia lingüística, cultural, etc.), la traducción jurídica exige al traductor estar especializado en el ámbito jurídico y estar familiarizado con el derecho tanto del país de origen como del país meta.

Las diferentes ramas en las que está dividido el derecho conforman además especialidades por sí mismas. Derecho civil, derecho de sociedades, derecho financiero, derecho internacional, etc. Ante todas estas ramas, es importante elegir un traductor jurídico en función del tipo de documento que queremos traducir.

4. Traducción jurídica versus traducción estándar

Según la legislación española, una traducción jurada tiene valor legal y puede mantener dicho valor en el país meta. Una traducción jurada siempre estará realizada por un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que se compromete a ofrecer una traducción de calidad avalada a través de su firma y de su sello.

La traducción jurada es obligatoria cuando un documento deba utilizarse en procedimientos jurídicos o administrativos en el país meta.

Por otro lado, la traducción jurídica estándar no tiene ningún valor jurídico u oficial. Sin embargo, requiere las mismas exigencias que la traducción jurada, especialmente porque concierne todos aquellos documentos que serán utilizados en el ámbito jurídico o por profesionales del derecho, como, por ejemplo, por abogados.

Por ello, los diferentes desafíos hacen de la traducción jurídica una profesión exigente que requiere tener numerosas competencias y que engloba especialmente a numerosas especialidades diferentes. Para que el documento traducido tenga validez y pueda ser tramitado en el país meta, deberá ser fiel al documento de origen, tanto en cuestiones jurídicas como en lingüísticas. 

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José Gambín

José Gambín Asensio es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia y en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada. Ha desarrollado diversas funciones como gestor de proyectos, maquetador, y traductor freelance y en plantilla. Desde 2002 es socio fundador de AL Traducciones y actualmente desarrolla el cargo de Director de Ventas y Marketing.

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